Sabina se despidió de los escenarios
Ofreció un último concierto histórico en Madrid, cerrando la gira “Hola y adiós” con un emotivo y multitudinario repaso a sus éxitos más influyentes.
Joaquín Sabina se despidió de forma definitiva de los escenarios con un concierto memorable en el Arena de Madrid, marcando el fin de su gira “Hola y adiós”. Miles de fans colmaron el recinto para dar el adiós a uno de los cantautores más influyentes de las últimas décadas, en un ambiente cargado de emoción, expectativa y una palpable melancolía. Desde el momento en que Sabina apareció en escena, el estadio estalló en un aplauso unánime que anticipó la tónica de la noche: una despedida cálida, íntima y profundamente agradecida. El repertorio fue un recorrido por himnos que atraviesan generaciones, incluyendo clásicos como “Yo me bajo en Atocha”, “Lo niego todo” y “Mentiras piadosas”, cantados de principio a fin por un público entregado.
A lo largo de la noche, la intensidad emocional creció, con canciones icónicas como “19 días y 500 noches” y “Calle Melancolía” encendiendo la nostalgia colectiva de los asistentes. La banda de siete músicos demostró un dominio absoluto del escenario, brillando en cada solo y sosteniendo un show que combinó memoria y energía. Además de los temas del cantautor, hubo momentos memorables donde los músicos tomaron la posta, como las interpretaciones de Jaime Asúa, Mara Barros y Antonio García de Diego. El concierto culminó con unos bises potentes, que incluyeron "Contigo" y "Princesa", poniendo al público de pie. Sabina, con su voz firme y quebrada, ofreció un recital que sintetizó toda su carrera: honestidad, talento y un vínculo único con su audiencia.



